Anticuario

En mis frecuentes paseos por el mercado de los domingos, me llamó la atención la mirada del señor que atendía un puesto de antigüedades. Estaba escondido entre el caos que daba personalidad a su puesto, aún así, el toldo raído que lo cubría, dejaba pasar un rayo de luz que realzaba su mirada a la vez que llamaba mi atención.

Película Kodak Plus-X a sensibilidad nominal revelada con el clásico Kodak D-76.

© Andrés Antón

© Andrés Antón

 

 


Impresión Giclée en fotografía

Impresión Giclée

Impresión giclée parte del termino “giclée”  de origen francés procedente del verbo glicer que significa rociar o pulverizar.

Es utilizado para describir un proceso mediante el cual la tinta se deposita sobre la superficie del soporte elegido.

El término Impresión Giclée, también se conoce como Fine Art o Iris Print.

Impresión giclée

En fotografía supone imprimir con tintas minerales pigmentadas de alta calidad sobre papel 100% fibra de algodón u otros soportes de reproducción artísticos.

Se utilizan impresoras profesionales de chorro de tinta de 8 a 12 colores como las fabricadas por Hewlett-Packard o Epson, que son capaces de pulverizar con absoluta precisión un promedio de 5 millones de microscópicas gotas de tinta por segundo, produciendo copias fotográficas con una increíble cantidad de detalle.

La calidad de una impresión giclée rivaliza con los procesos tradicionales basados en gelatinas y haluros de plata, contando con reconocimiento en todos los círculos profesionales.

En definitiva, la calidad y perdurabilidad de la impresión giclée hace que se considere como la mejor técnica existente en la actualidad para reproducción de obra fotográfica tanto color como en blanco y negro.

 


Recordando: Conclusión

Recordando: conclusión

Desde aquella Minolta 7s hasta hoy, resulta incalculable el número de veces que he pulsado un obturador, la de metros de emulsión utilizada y el número de bits ocupados por imágenes. Por mis manos ha pasado un buen número de cámaras, objetivos y accesorios, pero a pesar de ello sigo teniendo muy claro que lo único importante de cara a captar un buena fotografía es la composición.

Podemos haber logrado la mejor definición, nitidez, enfoque, equilibro de color, dominio de las sombras y las luces, etc.; nada de ello vale si la composición es mala. Estoy seguro de que cualquier defecto es perdonable a excepción de una mala composición.

Hoy en día los equipos fotográficos e informáticos hacen gran parte del trabajo y lo hacen muy bien, pero nada podrá suplantar nuestra creatividad. Así que, ayudados por la tecnología, destinemos la mayor parte de nuestro tiempo y recursos a la creatividad. Para mi es la clave del éxito.

Actualmente dispongo de dos cámaras:

  • una réflex digital con formato FX, es decir, que la zona de imagen está basada en el circulo de imagen de 35 mm (36 x 24 mm) que era el habitual en nuestras cámaras analógicas de película, y
  • una mirrorless micro4tercios, es decir, cámara sin espejo de objetivos intercambiables cuyo tamaño del sensor es 18 × 13,5 mm.

La réflex está equipada con cuatro focales: 50 mm, 24-70 mm, 70-200 mm y 105 mm macro. La utilizo únicamente con trípode para disfrutar sin prisas de la fotografía en el mas amplio de los sentidos.

Para todo lo demás, mi compañera de viaje en una mirrorless que con su 12-40 mm cubre todas mis necesidades. En ella se combina un perfecto equilibrio entre tamaño, peso, calidad y prestaciones. Hoy en día considero que es un equipo muy versátil.

Por el momento esto es todo. Gracias por vuestra lectura.

Nikon D810

Olympus OMD e M5 II


Recordando: Experiencia digital

Me ha quedado claro que desde que Isaac Newton describió la ley de la gravitación universal no es conveniente escupir hacia arriba.

Mi primera experiencia con la fotografía digital fue nefasta. Experimenté con una cámara Epson de las primeras que salieron al mercado digital. ¡Horrible! La batería no duraba nada, la calidad de las imágenes era pésima y lo de pensar en pasar a papel era tremendo con aquellas impresoras de chorro de tinta. En aquel momento mi boca se llenaba de palabras en contra del mundo digital.

Poco a poco la cosa fue mejorando y a la vista de ello adquirí una Canon PowerShot S40, que por su forma cariñosamente denomine como “el bollicao”. Sus resultados podría definirlos como más que aceptables.

Canon PowerShot S40

Luego fuero apareciendo la Olympus C-70, las Canon G7 y G9 hasta que entró en mi mochila la primera réflex digital, en concreto la Nikon D70.

Olympus c70

Canon PowerShot G8

Canon PowerShot G7

Nikon D70

Esto empezaba a ser otra cosa y sobre todo por la calidad que ofrecía la impresión en laboratorio sobre papeles químicos.

Aunque aún mantenía mi Nikon F100, seguí renovando mis cámaras digitales pasando a la D90 y luego a la D100.

Nikon D200

Nikon D90

Nikon D100

Había llegado el momento de dar el paso definitivo y abandonar definitivamente los 35 mm (el formato medio hacía tiempo que lo había dejado). No sin cierto sentimiento de traición, puse a la venta mi Nikon F100 para sustituirla por la Nikon D200. Digamos que fue en este momento cuando descubrí los efectos de la ley de gravitación universal.

De pronto me encontré ante un nuevo mundo lleno de posibilidades. Los laboratorios fotográficos ofrecían unas calidades de impresión impensables. El software de edición de imagen permitía alcanzar metas impensables hasta entonces. Creo que fue en esos momentos cuando entré en el mundo Apple. Podría decir que fue mi renacimiento fotográfico.

Desde entonces siempre combino dos cámaras digitales: una réflex para mis trabajos creativos y una compacta de “cierto nivel” para todo lo demás. La primera pareja fueron dos Nikon, la D300 y la 1 V1 que pronto sustituí por una Olympus OMD e m10.

Olympus OMD e M10

Nikon D300

Nikon 1 V1


Digimatic – De las cámaras Instamatic a los teléfonos móviles

Digimatic

Tras la insistencia de algunos amigos y el apoyo de los propietarios de la Librería Santa Teresa de Oviedo que me han ofrecido su espacio cultural, he decidido bautizarme con una exposición individual.
La colección consta de 36 imágenes captadas con cámaras de dispositivos móviles y tratadas posteriormente con software de edición fotográfica. Se trata de recordar aquellas cámaras utilizadas en los años en que di mis primeros pasos en fotografía, las famosas Kodak Instamatic. Para ello me serví de las cámaras de los dispositivos móviles por sus limitaciones en composición. Para poder lograr, o mejor dicho simular, las perdidas de calidad, desenfoques, viñeteos, distorsiones ópticas y cromáticas, etc, recurrí al software.

© Andrés Antón

Enlaces a noticias en medios de comunicación: radio y televisión

CADENA SER     –     TVE     –     ONDA CERO

 

La fotografía en el transcurrir de los años ha pasado por distintas etapas. Recuerdo con cariño y nostalgia aquellas Kodak Instamatic con las que comencé a apasionarme por este mundo maravilloso, muy distantes  de las cámaras digitales actuales; pese a ello ambas tienen un fin común “captar una imagen”. Por tanto lo importante – a mi modo de ver – a la hora de “disparar” una cámara es la sensibilidad del fotógrafo, sea aficionado o profesional. El título de la presente colección -“Digimatic”- quiere rendir un pequeño homenaje a aquellas antiguas máquinas y enlazarlas con las actuales.

He seleccionado 36 imagenes coincidiendo con el número de tomas permitidas por aquellos carretes de 35 mm. El resultado lo tenéis aquí:

Ver Video       –      Ver Galería

 TITULOS DE LAS OBRAS
 1- Bajo la sombrilla
2- Charla en el ascensor
3- ¿Hola?
4- Color y barro
5- Manchas rojas
6- Luz del atardecer
7- Ocre y verde
8- Bodegón
9- Pimpi
10- Horizonte
11- Encuadre
12- Descafé
13- Degradado
14- Camino al horizonte
15- Gota
16- Viejo campanario
17- Recuerdos de juventud
18- Flores de cristal
19- Colorines
20- Birra
21- E
22- Giuseppe
23- Soleá
24- Textura
25- Tormenta
26- Desenfoque
27- Len-tejas
28- ¿Que será?
29- De corbata
30- Luz de Albarracín
31- Punto blanco
32- Sobre dos ruedas
33- Puntos de luz
34- Curvas paralelas
35- Dieciseis
36- ¡Que bonito!

Niemeyer

… y cómo no. ¿Quien no peca en hacer una panorámica del Niemeyer? Pues ahí va …

© Andrés Antón

© Andrés Antón

Nikon 1 V1 con objetivo 10-30 mm en 10 mm, ISO 100 f/5 y 1/1000. Como podeis ver, esta nueva cámara de Nikon es una auténtica joya que aunque no llega a la calidad de una refléx, no se queda atrás.


Arte dramático

En esta ocasión se trata de una imagen captada recientemente en el edificio diseñado por Oscar Niemeyer que se encuentra en Avilés.

© Andrés Antón

© Andrés Antón

Realizada con una Nikon 1 V1 y objetivo 10-30 mm en posición de 10 mm. Sensibilidad de ISO 100 diafragma en f/5 y velocidad de 1/1000. La imagen fue tratada como HDR.

A la hora de la toma me llamó especialmente la atención el dramatismo que tenia el cielo contrastando con la homogeneidad del colorido del edificio. También la figura en forma de interrogación que encuadra al edificio objeto de la toma.


Secano

© Andrés Antón

© Andrés Antón

Esta vez un fuerte contraluz en un atardecer castellano. La posición del sol, la temperatura de color, el propio contraluz y la medición puntual crean esta imagen tan peculiar donde los motivos parecen ser transparentes.

Cámara digital Nikon D300, focal de 200 mm diafragma a f:8 para lograr algo de profundidad de campo y exposición a 1/250.


Yo no

© Andrés Antón

© Andrés Antón

Fotografía simple, pero con bastante contenido. Por un lado tenemos un grupo de tres personas con una actitud diferente a la cuarta. Pero no se queda ahí, esa persona, además de su diferente actitud hacia la fuerte luz de la tarde, viste con un color que rompe la armonía del resto de sus compañeros de banco. Seguro que si continuáis la búsqueda, obtendréis más detalles.

Esta imagen fue tomada con la Pentax LX y no recuerdo mas detalles, si bien creo recordar que fue con un zoom Tamrom 70-210 mm.


Recordando: Progresos

Largas fueron las horas dedicadas a la fotografía y al laboratorio en b/n, llegando incluso a hacer “Cibachrome”.

Ese nombrecito hace mención a un kit de productos con los que se pasaban diapositivas a papel. Era un proceso caro, lento y que necesitaba bastante precisión y pulcritud, pues a la mínima por temperaturas, tiempos inadecuados, etc, todo el trabajo se iba a la porra. No obstante, cuando salía bien era una satisfacción… Recuerdo la textura y brillo metálico del papel.

En aquella época, raro era el momento en que no me dejaba acompañar por mi Pentax MX que pronto, y gracias a las facilidades de pago permitidas por Pepe Amieva, fue acompañada por una flamante Pentax LX, una cámara maravillosa que con su motor se convertía en un avión.

Pentax LX

Como estaba diciendo, eran mis compañeras de recorridos urbanos, paisajes asturianos y castellanos, y también de algún que otro compromiso familiar o de amigos.

Poco a poco la fui equipando con un potente Metz 60 y alguna que otra cosilla. Mi lente favorita era el 135 mm de Pentax.

Y llegó el momento de dar el salto. Lo di con una Yasica Mat 124 G de 6×6.

Yasica Matt 124

Muy manual, muy simple, muy barata y muy buenas fotos. La financiación procedió de mi abuelo Bernardo, al cual fui “sableando” hasta llegar a la cantidad necesaria.

Rebuscando por antiguas tiendas de fotografia, conseguí unas joyitas: nada menos que unos filtros de bayoneta específicos para esta cámara. Como todos eran UV, empleé viejos filtros (amarillo, naranja, rojo y verde) que me cortaron a medida en una óptica y tener así un juego completo de filtros para b/n.

Como siempre, utilizaba película Kodak y la Tri-X pasó a ser mi preferida gracias al gran tamaño del negativo.

Salir con esta cámara daba un carácter muy “retro” que obligaba a usar todos los sentidos para realizar la foto.

El paso a medio formato supuso mejorar el trípode y cambiar de ampliadora, en concreto una Kaiser equipada con lente Schneider Componon.

Luego vinieron la Zenza Bronica ETRs y ETRsi de 6×45. La diferencia entre ambas radicaba principalmente en la sincronización con flash y alguna otra mejora.

Zenza Bronica ETRSi

Con toda esta colección de cámaras era necesaria cierta organización, así que me quedé con la Pentax LX para diapositiva y la Bronica ETRsi para negativo en b/n.

Para ayudarme en la medición de la luz, me decanté por un fotómetro Gossen Lunasix F que, acompañado de los accesorios Lab y el Tele, cubrían todas mis necesidades en laboratorio, campo y estudio.

Lunasix F

Y así fueron pasando los años hasta que me entró el gusanillo por profundizar en el tema audiovisual de cara a hacer diaporamas, uniendo imagen y sonido a partir de mis diapositivas. Esto supuso un inmenso salto y, cómo no, una grandísima inversión: proyector Rollei de 2 objetivos (el MSC 300), cassette con mecanismo de sincronización y manejo de proyector, y un montón de cacharros para hacer funcionar todo esto.

Rollei MSC300

De aquí nacieron mis primeros audiovisuales: Paseando Asturias, La Seronda y otros, algunos de ellos podéis verlos en este enlace, eso sí, digitalizados.

Por entonces se había avanzado mucho en los sistemas autofoco y así di el salto a Nikon, en concreto a la Nikon F90. Eso supuso otra fuerte inversión, pues no solo era cambiar de cámara, sino también adquirir objetivos, flashes, filtros y etc., etc. Esto me obligó con gran dolor de corazón a ir deshaciéndome de material, cosa que hoy por hoy lamento, pero en aquel entonces era la única solución.

Nikon F90

Todo tiene sus ventajas y el autofoco ayudó mucho a la hora de fotografiar a mi hija, pues no os imagináis todo lo que se puede mover un pequeñajo y lo duro que es seguirle con el enfoque.

La F90 vino acompañada de la F100 que fue mi ultima cámara en 35 mm y de la que conservo grandes recuerdos, momentos y fotografías. Magnifica cámara.

Nikon F100

Siempre fui amante y defensor de Pentax, pero la dureza de las ópticas Nikon se adaptaba más a mi personalidad como fotógrafo. Por otro lado Pentax, poco a poco y, sobre todo, desde la LX, fue dedicándose a otro mercado y dejó de ser competencia para Nikon.

La época Nikon coincidió con mi madurez fotográfica y con la definición de un estilo propio.

Continuará.


error: Alert: ¡¡El contenido está protegido !!