Largas fueron las horas dedicadas a la fotografía y al laboratorio en b/n, llegando incluso a hacer “Cibachrome”.

Ese nombrecito hace mención a un kit de productos con los que se pasaban diapositivas a papel. Era un proceso caro, lento y que necesitaba bastante precisión y pulcritud, pues a la mínima por temperaturas, tiempos inadecuados, etc, todo el trabajo se iba a la porra. No obstante, cuando salía bien era una satisfacción… Recuerdo la textura y brillo metálico del papel.

En aquella época, raro era el momento en que no me dejaba acompañar por mi Pentax MX que pronto, y gracias a las facilidades de pago permitidas por Pepe Amieva, fue acompañada por una flamante Pentax LX, una cámara maravillosa que con su motor se convertía en un avión.

Pentax LX

Como estaba diciendo, eran mis compañeras de recorridos urbanos, paisajes asturianos y castellanos, y también de algún que otro compromiso familiar o de amigos.

Poco a poco la fui equipando con un potente Metz 60 y alguna que otra cosilla. Mi lente favorita era el 135 mm de Pentax.

Y llegó el momento de dar el salto. Lo di con una Yasica Mat 124 G de 6×6.

Yasica Matt 124

Muy manual, muy simple, muy barata y muy buenas fotos. La financiación procedió de mi abuelo Bernardo, al cual fui “sableando” hasta llegar a la cantidad necesaria.

Rebuscando por antiguas tiendas de fotografia, conseguí unas joyitas: nada menos que unos filtros de bayoneta específicos para esta cámara. Como todos eran UV, empleé viejos filtros (amarillo, naranja, rojo y verde) que me cortaron a medida en una óptica y tener así un juego completo de filtros para b/n.

Como siempre, utilizaba película Kodak y la Tri-X pasó a ser mi preferida gracias al gran tamaño del negativo.

Salir con esta cámara daba un carácter muy “retro” que obligaba a usar todos los sentidos para realizar la foto.

El paso a medio formato supuso mejorar el trípode y cambiar de ampliadora, en concreto una Kaiser equipada con lente Schneider Componon.

Luego vinieron la Zenza Bronica ETRs y ETRsi de 6×45. La diferencia entre ambas radicaba principalmente en la sincronización con flash y alguna otra mejora.

Zenza Bronica ETRSi

Con toda esta colección de cámaras era necesaria cierta organización, así que me quedé con la Pentax LX para diapositiva y la Bronica ETRsi para negativo en b/n.

Para ayudarme en la medición de la luz, me decanté por un fotómetro Gossen Lunasix F que, acompañado de los accesorios Lab y el Tele, cubrían todas mis necesidades en laboratorio, campo y estudio.

Lunasix F

Y así fueron pasando los años hasta que me entró el gusanillo por profundizar en el tema audiovisual de cara a hacer diaporamas, uniendo imagen y sonido a partir de mis diapositivas. Esto supuso un inmenso salto y, cómo no, una grandísima inversión: proyector Rollei de 2 objetivos (el MSC 300), cassette con mecanismo de sincronización y manejo de proyector, y un montón de cacharros para hacer funcionar todo esto.

Rollei MSC300

De aquí nacieron mis primeros audiovisuales: Paseando Asturias, La Seronda y otros, algunos de ellos podéis verlos en este enlace, eso sí, digitalizados.

Por entonces se había avanzado mucho en los sistemas autofoco y así di el salto a Nikon, en concreto a la Nikon F90. Eso supuso otra fuerte inversión, pues no solo era cambiar de cámara, sino también adquirir objetivos, flashes, filtros y etc., etc. Esto me obligó con gran dolor de corazón a ir deshaciéndome de material, cosa que hoy por hoy lamento, pero en aquel entonces era la única solución.

Nikon F90

Todo tiene sus ventajas y el autofoco ayudó mucho a la hora de fotografiar a mi hija, pues no os imagináis todo lo que se puede mover un pequeñajo y lo duro que es seguirle con el enfoque.

La F90 vino acompañada de la F100 que fue mi ultima cámara en 35 mm y de la que conservo grandes recuerdos, momentos y fotografías. Magnifica cámara.

Nikon F100

Siempre fui amante y defensor de Pentax, pero la dureza de las ópticas Nikon se adaptaba más a mi personalidad como fotógrafo. Por otro lado Pentax, poco a poco y, sobre todo, desde la LX, fue dedicándose a otro mercado y dejó de ser competencia para Nikon.

La época Nikon coincidió con mi madurez fotográfica y con la definición de un estilo propio.

Continuará.