Tendría unos 15 o 16 años cuando tímidamente me introduje en la fotografía. Comencé con fotos a los amigos y algún que otro paisaje utilizando la cámara familiar. Nada menos que una Minolta 7s.

Minolta 7s

Era una cámara de 35 mm, telemétrica, con posibilidad de disparo automático y posición “B” que me permitió hacer alguna que otra investigación sin afectar a las arcas familiares.

Recuerdo aún el olor de su funda rígida de cuero, el maravilloso sonido de su obturador y también el “sssssssssssss” emitido por el autodisparador.

Poco tiempo después, ante las limitaciones de aquella cámara, un buen amigo dejó bajo mis cuidados su réflex, una Mamiya MSX 1000. Los avances fueron claros y así comencé a disparar mis primeros retratos, lógicamente a sus hijas para compensarle por el préstamo.

Mamiya MSX 1000

Paralelamente, y aunque mi primer contacto con el positivado en b/n había sido años antes en la casa veraniega de uno de mis tíos, la puesta en marcha definitiva fue por esas fechas en el baño de casa con una rústica ampliadora comprada a Pepe Amieva. Creo recordar que era una Meopta Axomat con un básico objetivo de la casa Schneider.

Meopta Axomat

Gracias a las negociaciones de mi padre y su amistad con el párroco, me dejaron instalar un pequeño laboratorio fotográfico en los bajos de la casa parroquial. Eso ya fue la bomba, pues podía trabajar a mis anchas y mi madre no se ponía de los nervios cada vez que utilizaba el “baño oscuro”, título del cuarto oscuro casero.

Ni os cuento el trajín entre pruebas y comparaciones; si eran mejor los químicos de Kodak o los de Agfa; como incrementar el grano a la película negativa o como forzarla en el revelado; sistema de zonas de Ansel Adams. Al final casi siempre película Kodak Tri-X con D-76 o HC-110, según el caso y para el positivado químicos de Tetenal con papeles Valca, Teteal e Ilford, sobre todo el Galery.

Ya introducido a fondo en la fotografia, llegó el momento de comprar mi primera cámara réflex. He aquí el eterno dilema: Nikon o Pentax. El viaje a Canarias de mi novia y la gran diferencia en precio, resolvió la duda a favor de la Pentax MX …

Pentax MX

… que poco a poco doté de motor, objetivos, flash y otros accesorios, llegando así a tener mi primer equipo fotográfico en condiciones, que me permitió disfrutar muy a fondo de la fotografía. Era una cámara robusta y para aquel entonces muy fiable. Las ópticas, una preciosidad aunque algo suaves.

Por aquela época alternaba el b/n con la diapositiva en color. Hacía paisaje, retratos y buscaba cualquier oportunidad para ganarme unas “pelillas” que reinvertía en mi afición.

Continuará.